Si en la esquina le entregan un volante de una supuesta cooperativa que le presta dinero fácilmente, o que enfoca sus esfuerzos en los pensionados, integrantes de la Fuerza Pública o funcionarios del Estado, y decide acceder a esos servicios podría caer en la red de “falsas” entidades solidarias que hay en Colombia
Por esta razón es importante que antes de acceder a cualquier tipo de crédito de una entidad desconocida, que no tenga una razón social reconocida, de su origen o ubicación, que se cercioren a través de la página web de la Superintendencia de la Economía Solidaria (www.supersolidaria.gov.co) porque ahí se encuentran todas las entidades que reportan de manera permanente sus estados financieros y toda la información que deben cumplir las entidades que están supervisadas.
Ojo: estas son señas de que la cooperativa es falsa:
- Generalmente ofrecen crédito fácilmente mediante tarjetas o planfetos, sin trámites.
- En ocasiones no tiene oficina física sino que todos los trámites se hacen por correo electrónico o teléfono.
- No ofrecen un portafolio de productos o servicios a sus asociados, sino exclusivamente ofrecen crédito.
- Los supuestos asociados no participan en asambleas, no votan, no eligen, no conocen sus derechos o deberes como asociados y no conocen los estatutos de la cooperativa.
- Estas cooperativas no reportan información a la Superintendencia de la Economía Solidaria.
- Ofrecen productos de inversión a terceros, bien sea invirtiendo directamente en la cooperativa o a través de una entidad que ofrece atractivas tasas de rentabilidad.